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Voces que conmueven

Voces que conmueven

¿Te has emocionado alguna vez al oír cantar?
Y es que hay voces que conmueven, o quizás voces que remueven muy dentro de nosotros. Emociones, sentimientos aquellos incluso que creíamos olvidados, enterrados o guardados bajo llave.

El arte, como tal, llega a la sensibilidad de las personas, sobretodo cuando es honesto, tiene el poder de hablar de una realidad vivida, sentida y eso es lo que nos emociona. Y es que la capacidad de encontrar en el otro el reflejo de uno mismo es a través de las emociones y nuestra capacidad de empatía determina que nos toquen y nos revuelvan. Y así lo entiendo yo, la empatía es lo que da el verdadero significado al arte.

Y ¿qué hace una logopeda como yo, relacionando la voz y la empatía?, pues quizá es porque tengo una manera particular de entender mi profesión, pero para mí, la voz, tu voz, es arte en sí misma, da igual la calidad, porque gracias a ella expresas, transmites y sientes, y es que para mí la voz va más allá de la vibración, cuerdas y aire. Tal y como Nicola Tesla en su búsqueda por los secretos del universo, daba a conocer que estos se entendían a través de la energía, frecuencia y vibración, estos tres elementos son los mismos que componen la música (Verónica Osffir, 2019), y nuestra voz.

La voz es nuestro medio de expresión, una capacidad humana que tenemos, y como cualidad humana está impresa de las emociones que vivimos, ya que si nuestras emociones se alteran, lo hacen también nuestra forma de expresarnos y comunicarnos con el exterior, y con nuestra voz interna, esa que nos dedicamos.

Este viernes compartía la siguiente frase en Instagram:

y es que es importantísimo que desarrollemos la capacidad de proporcionarnos autocuidado a través de nuestras palabras y los mensajes que nos devolvemos cuando algo no ha salido como nosotros esperábamos, cuando tememos algo, o bien cuando creemos que no hemos estado a la altura de lo que creíamos la situación nos exigía.

Para mí, la voz es más que un proceso mecánico que atender, es un sistema de comunicación que se apoya en nuestras emociones para entender. Desde el nacimiento nos comunicamos con el llanto, los primeros gemidos y a lo largo de nuestra vida gracias a ella comunicamos las emociones más profundas. El estrés y el estado de ánimo influyen directamente en la actitud comunicativa, en nuestro cuerpo y en nuestra voz. Si somos observadores, podremos ver que las diferentes emociones hacen que nuestro cuerpo cambie de posición, generalmente la tristeza nos hace entrar en nuestro cuerpo, para recogerse sobre sí mismo entorno a nuestro eje, los hombros se encogen, nuestro esternón se hunde y nuestro diafragma disminuye su tamaño para acomodarse en el pequeño espacio que la expresión emocional de nuestro cuerpo le ha dejado; esto tiene como consecuencia una voz apagada, débil, contraída. Por contra, cuando experimentamos rabia, nuestro cuerpo está tenso, nuestra mandíbula apretada y nuestra voz suena fuerte, dura… si estamos contentos, el cuerpo con su apertura, más enérgico y libre muestra una voz que refleja todas estas sensaciones con transparencia.

Pero algo que quiero recordarte es que el factor emocional es bidireccional, quizá desde esa perspectiva podríamos llegar a entender el poder de los mantras. Por causa de una lesión vocal, nuestro problema de voz puede llegar a generar estrés, impotencia, sobretodo cuando afecta a nuestra calidad de vida en el trabajo, nuestra vida social, nuestras relaciones y la forma que tenemos de contactar con los demás. Por lo tanto, la voz no sólo es un mecanismo alterado que atender, sino que hay que entender los múltiples factores que la envuelven para poder abordar la intervención desde una comprensión más global (Jacobson et al., 1997).

Uno de los aspectos característicos de la voz, y sujeto a análisis por muchos investigadores es la prosodia. La prosodia, engloba las variaciones de entonación, las pausas, las modulaciones de la intensidad de la voz, desde un punto de vista fonético y acústico; ritmo, tono y énfasis por los que existen autores capaces de diferenciar entre prosodia intelectual para resaltar o enfatizar aspectos del mensaje, prosodia intrínseca relacionada con la semántica, la prosodia inarticulada relacionada con los sonidos no verbales que aportan información adicional y la prosodia emocional, que contribuye a las funciones adaptativas, sociales y motivacionales del mensaje.

Hay un aspecto característico de la voz cuando la escuchamos, y que los actores de doblaje conocen muy bien, y es que somos capaces de atribuir rasgos físicos únicamente a una voz, según su modulación, su intensidad, su ritmo; cuántas veces no hemos encontrado escuchando una voz que nos ha parecido atractiva y hemos sido capaces de atribuirle el mismo atractivo a la persona que no veíamos. Pues desde esa visualización se puede trabajar la prosodia, la impostación desde un plano físico para llegar a encontrar finalmente aquella voz sana que te defina (Serge, W.; 1999).

Y la conciencia sobre las pequeñas cosas que nos distancian de la salud, pasan por la práctica del autocuidado, mientras no seamos conscientes del estado de nuestro cuerpo y nuestra emoción cuando experimentamos situaciones diversas, iremos adquiriendo hábitos distanciándonos poco a poco de la salud. Ante el cuidado de zonas que no vemos, pero sí sentimos, puede resultar complicado, pero requiere de mucha práctica, escucha y atención a su funcionamiento, porque ante cualquier cambio que dure en el tiempo, siempre es mejor consultar para que te acompañen en su observación.

La laringe, no se ve, pero si prestamos atención somos capaces de sentirla, sobretodo cuando nos duele; es el lugar donde habitan nuestras cuerdas vocales, es una estructura muscular y cartilaginosa, y como tal, tiene límites propios del tejido muscular que conforman las cuerdas vocales, éstas están recubiertas de un epitelio que necesita estar convenientemente húmedo, además es flexible y cuando pasa el aire entra en vibración y es cuando produce sonidos. Pero todo tiene una medida, el abuso vocal es uno de los causantes de problemas de voz, los logopedas recomendamos medidas de higiene vocal, puedes descargarte el cuadro que mi compañera logopeda Miriam, hizo para uno de nuestros pacientes infantiles, son medidas, a medida, trabajadas y compartidas con el niño y la familia en particular. O si bien quieres encontrar fórmulas para cambiar hábitos, te dejo enlazado este artículo.

Así pues, el hábito vocal y los aspectos emocionales y comunicativos es necesario tenerlos presentes. Pero, ¿y qué tiene que ver todo esto con la empatía?, pues más allá de lo que la voz nos hace sentir, desde la neurologopedia podemos observar que un primer control del aparato fonador se produce a nivel de la corteza cerebral (Blasco, 2006) en áreas motoras y premotoras; conociendo que la corteza cerebral comprende la iniciativa motriz de la actividad muscular fonatoria y el control de las relaciones afectivas. Un segundo control es a nivel de diencéfalo (tálamo e hipotálamo), lo que da a la voz carácter emocional y afectivo, y las repercusiones que tienen sobre ella los diferentes estados de ánimo. Es el tálamo quien recibe las impresiones corporales dando lugar a una tonalidad afectiva de placer o displacer. Son las mismas zonas que curiosamente se estimulan con la empatía, tal y como os comentaba en el artículo de la semana pasada, y que está relacionado con las neuronas espejo.

Espero que este artículo te sea de ayuda, y te haya dado la oportunidad de conocer mejor tu voz, y la relación que tienen tus mensajes con la empatía y el autocuidado. Gracias por leer y estar al otro lado.

Referencias:
Busquet, L. (2005): Las cadenas musculares. Tomo II (lordosis, cifosis, escoliosis y deformaciones torácicas). Editorial Paidotribo.
Cantero, F. J. (2002). Teoría y análisis de la entonación. Barcelona: Universitat de Barcelona.
Le Huche, F; Allai, A. (1994): La voz. Patologia vocal: Semiologia y disfonías
disfuncionales. VOL.II Masson.
Serge, W. (1999): Encuentra tu propia voz. La voz como instrumento para el desarrollo personal. URANO.
La reactivitat davant l’estrès i els problemes de veu en docents i futurs docents: aquí.

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