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Alimentación, hábitos orales y deglución atípica.

Alimentación, hábitos orales y deglución atípica.

Relación entre alimentación, hábitos orales y deglución atípica desde la perspectiva logopédica. Por Miriam Louro.

 

La llegada de un bebé a la familia casi siempre es motivo de alegría, ilusión y mucha emoción. Desde el primer momento, el pequeño necesita la atención de sus padres y, sobre todo de la madre lactante.

 

Durante los 5-6 primeros meses de edad, madre e hijo establecen un vínculo muy fuerte durante la lactancia materna. El bebé, mediante el reflejo de búsqueda, acerca sus comisuras labiales al pezón de la madre para succionar y deglutir el alimento. Durante la succión, la lengua se sitúa frontalizada encima de la encía inferior y los maxilares presentan una ligera separación, como podemos ver en la siguiente imagen. La posición de la lengua, se irá corrigiendo con la erupción de los dientes.

 

A medida que tu bebé crece, sus estructuras orofaciales también lo hacen y es necesario que adecues la alimentación a sus necesidades. El sistema nervioso de tu bebé está madurando y a partir de los 6 meses, si tu hijo comienza a hacer movimientos rítmicos de masticación: ¡está preparado para triturar alimentos blandos! (pera y manzana maduras, zanahoria, brócoli y patata cocida…). Empieza a tener curiosidad por los alimentos. Es el momento de escoger la consistencia para iniciar la alimentación complementaria: papilla o Baby-led Weaning (alimentación regulada por tu bebé). Ante esta situación, debes poner a su alcance alimentos enteros, con un tamaño y forma adecuada. Él mismo las irá introduciendo en la boca, probando y conociendo, mediante el tacto y el gusto, las distintas texturas, sabores, temperaturas, etc. Si tu bebé ha empezado desde los 6-7 meses el Baby-led Weaning, ha estado trabajando el reflejo de mordida, presente desde el nacimiento, practicándolo y haciéndolo cada vez de una forma más voluntaria y madura. Esto significa, que el cambio a alimentación sólida va a ser más sencillo.

 

Por tanto, desde el nacimiento tu bebé necesita los reflejos de búsqueda, succión, masticación y deglución para alimentarse. Pero no son los únicos. También necesita los reflejos de tos, arcada y mordida, que son reflejos que tienen como finalidad proteger las vías aéreas durante la deglución y evitar atragantamientos y/o aspiraciones. Más allá de cierta edad, estos reflejos desaparecen o se convierten en movimientos voluntarios que permiten un mayor control orofacial. Cuando estos reflejos, siguen realizando las funciones neonatales involuntarias de forma persistente, aparecen complicaciones para adquirir patrones motores más maduros y voluntarios. Asimismo, el hecho de seguir alimentando a los niños con una dieta blanda (alimentos triturados, baby-led weaning o líquidos) provoca una inmadurez muscular que impide la realización de movimientos más complejos necesarios para la deglución de alimentos sólidos.

 

Hasta ahora, te he hablado de la succión nutritiva, es decir, la que lleva a cabo el bebé para alimentarse. Además existe la succión no nutritiva, la que le proporciona a tu bebé relajación, calma y también la utiliza para mantener el contacto con la madre. Se refiere a la succión del pecho sin finalidad alimentaria, a la succión del biberón, del dedo (succión digital) y del labio (succión labial), entre otras. Pero, al igual que los hábitos orales, de los cuáles se habla al principio del artículo, la alimentación mediante tetinas no adaptadas y los hábitos de succión no nutritiva, más allá de cierta edad, tienen como consecuencia el desarrollo de las maloclusiones dentales y la modificación de la anatomía orofacial. Por ejemplo: si tu bebé no ha dejado el hábito de chuparse el dedo, y éste ejerce presión sobre el paladar, puede modificar anatómicamente la cavidad oral. Además, la presencia de estos hábitos también pueden tener como consecuencia lo que denominamos “deglución atípica”.

 

La deglución atípica es el desequilibrio muscular que altera el proceso de deglución adecuado y que puede causar alteraciones en la anatomía de la cavidad oral provocando, en ocasiones, dificultades en la articulación del habla. Las causas más comunes de la deglución atípica son:

  • El uso de tetinas no adaptadas y del chupete más allá de lo indicado. Consideramos que a partir de los 2 años se reduzca su uso.
  • La alimentación únicamente de alimentos blandos.
  • La presencia de hábitos orales: succión del dedo (succión digital), labial, lingual, de objetos, morderse las uñas (onicofagia) o los labios (queilofagia) y/o respirar por la boca.

 

Puedes detectarla observando la presencia de los siguientes signos:

  • Los labios permanecen entreabiertos, sin fuerza.
  • La lengua se sitúa entre los dientes o en posición baja.
  • Los dientes superiores e inferiores no hacen contacto en la parte central, pero sí en los molares.
  • Existen dificultades articulatorias de determinados fonemas: destacamos la sustitución del fonema /s/ por el fonema /z/ (sigmatismo).
  • Tiene dificultades para deglutir determinadas consistencias -sólidos, semisólidos, blandos y líquidos-.
  • Tiene dificultades en la masticación o triturado de los alimentos.
  • Se le escapan alimentos fuera de la boca.
  • Quedan restos en la boca tras la deglución.
  • Se aprecian ruidos al tragar el alimento.
  • Mueve la cabeza, hacia delante o atrás, durante la deglución.

 

Si tu hijo o tú mismo presentas alguno de estos signos, debes acudir a tu pediatra o médico de familia. Él sera el encargado de derivar, si es necesario, al dentista u ortodoncista, para llevar a cabo una valoración más completa. Ambos profesionales, te derivarán al logopeda para reestablecer el equilibrio muscular orofacial. Si lo deseeas, puedes acudir directamente al logopeda para prevenir, diagnosticar y corregir esos hábitos. El logopeda, trabajará coordinado con el los profesionales que te acompañen, pediatra, dentista, ortodoncista. Pero no sólo es necesario el trabajo de los logopedas, también es necesaria una implicación por parte de la persona, sea niño o adulto, y de su familia.

 

Por otro lado, desde el comedor escolar, el logopeda llevará a cabo una serie de pautas para evitar atragantamientos y mejorar el acto deglutorio. Un ejemplo de esas pautas a seguir sería:

  • Observar que el niño esté sentado correctamente, es decir, con los pies bien apoyados en el suelo y con la espalda recta.
  • Comprobar que la vía nasal es permeable. Se le pide al niño que suene la nariz, mediante recordatorios por vía auditiva o con apoyos visuales.
  • Vigilar las cantidades de comida que introduce en la cavidad oral. No deben ser excesivas.
  • Observar qué tipo de alimentos rechaza y porqué y animarlo a comer de todo, siguiendo estas pautas.
  • Con alimentos sólidos: debe masticarlos siempre y evitar tragar sin triturarlos previamente.
  • Debe masticar con la boca cerrada, con movimientos verticales de mandíbula y alternando el lado derecho e izquierdo de la boca.
  • No debe llevar la cabeza hacia atrás cuando deglute para evitar atragantamientos.

 

Por otra parte, para los familiares que estén más tiempo con los niños o las propias personas adultas que observen sus conductas, aconsejo las siguientes pautas:

  • Observar la postura durante la deglución. Esta postura debe ser recta.
  • Fijarnos en cómo respira.
  • Llevar a cabo medidas de higiene nasal para tener la vía respiratoria permeable.
  • Corregir hábitos como el estar con la boca abierta o la lengua fuera.
  • Llevar a cabo una dieta equilibrada y variada.
  • No deglutir sin triturar los alimentos.
  • Tomar conciencia de si existe rechazo de algún tipo de alimentos y cual sería el motivo.

 

Pero sobre todo, si has presenciado episodios continuos de atragantamientos, tanto de tu hijo como propios, no dudes en ponerte en contacto con tu pediatra o médico de cabecera. Con un trabajo conjunto de los distintos profesionales  -logopedas, dentistas, ortodoncistas, pediatras y neuropediatras o neurólogos- y de la implicación de la persona con estas dificultades y de su familia, se podrá detectar, valorar e intervenir lo antes posible para conseguir el equilibrio muscular adecuado y necesario.

 

Finalmente, en el siguiente vídeo se describe la Maniobra de Heimlich que nos indica como actuar ante un atragantamiento, siempre es bueno conocerla.

 

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